¿Qué debo hacer para que mi perro obedezca la llamada?

Con un cachorro comenzaremos asociando el nombre a atención y sucesos agradables. Esto hará que cada vez que escuche su nombre se acerque a nosotros. El siguiente paso sería asociar una señal distinta para que venga a nosotros. El nombre se quedará asociado a atención y la señal nueva a venir. Por ejemplo, si el perro no nos está mirando y queremos pedirle que se siente, primero diremos su nombre para captar su atención y después la señal de sentado (orden). Algo que también puede, y debe, hacerse con un perro adulto.

Por seguridad: En los primeros pasos del entrenamiento, no conviene practicar la llamada en lugares abiertos. Si no tienes la seguridad de que tu perro acuda, busca lugares vallados o entrena con una correa o cinta de pista de unos 10 metros, siempre velando por la seguridad de tu perro. Esta correa nunca se utilizará para pegarle tirones o forzarle a que venga, ya que estaríamos asociando la llamada con estímulos negativos y venir hacia nosotros se convertirá en algo desagradable.

Un consejo: Cuando asocies la señal verbal de la llamada se aconseja no repetirla muchas veces ya que debe acostumbrarse a venir cuando la escuche, no cuando la repetimos muchas veces. Lo que sí puedes hacer una vez le llames es animarle a venir, si lo necesita, con palabras de ánimo, teniendo en cuenta que todo aquello que digas puede enturbiar el significado de la señal de la llamada, reforzando siempre por llegar.

Consejos al practicar la llamada con el perro

  • No llames al perro si no estás en disposición de conseguir que acuda. Nuestra señal perderá relevancia y tu nuestro perro aprenderá que hay veces en las que tiene que acudir y otras veces no hace falta.
  • Si le llamas haz todo lo posible para conseguir que acuda. Ser constantes hará que nuestro perro entienda que cuando escucha la señal de llamada sea para llegar a nosotros.
  • Cuando vayamos a añadir la señal verbal al ejercicio elegiremos esa señal y siempre la repetiremos de la misma manera.
  • Siempre será reforzado por llegar, esto no quiere decir que debe ser reforzado con comida, tenemos más posibles refuerzos (un juguete de lanzar, nuestro juego social con él, juguetes de tira y afloja, etc.). Siempre le daremos las “gracias” por acudir.
  • No enfadarnos con él cuando no venga a la primera señal de llamada. Si elevamos el tono de voz o vamos directos hacia él en actitud agresiva por no venir, es posible que comience a ofrecer señales de estrés, moviéndose despacio, evitándonos o incluso tumbándose en el suelo. Este hecho debe darnos cuenta de que hay que trabajar más la llamada, volver atrás en su entrenamiento, para seguir reforzando todas y cada una de las veces que acuda a nosotros. Así conseguiremos que nuestro perro quiera acercarse a nosotros, cuanto más lo haga más contentos estaremos, mejor será nuestra actitud que reforzará el vínculo y más afectiva y segura será la llamada.

Mantenimiento de la llamada

Nunca se deja de aprender y, aunque consigamos tener una llamada bien consolidada, a lo largo de la vida de nuestro perro, tendremos que seguir haciendo un buen mantenimiento para que no se estropee. Si dejas de reforzarla o sacas a tu perro sin prestarle atención en los paseos y vas pegado al teléfono, habrá algún momento en que tarde en responder, porque haya en el camino algo más interesante, dejando de prestar atención a nuestra voz. Esto será un aviso para que volvamos a dedicarle el tiempo que se merece y retomar el entrenamiento, devolviéndole todo el valor que tiene esta señal.